Ayer me acosté bastante torpe. Me propuse compartir de manera altruista algunos ebooks a través de la bahía del pirata y su afamado sistema de torrent, pero no había forma de servir los archivos.

Afortunadamente, no hay nada que un café mañanero no solucione. No tenía los archivos en su carpeta correspondiente ( menuda chorrada ), y ahora mismo ya están mis libros ( algunos ) en el eter de la inten-net esa.

 

Seguiremos compartiendo, permanezcan atentos.