Estaba tan tranquilo en una soleada terraza, disfrutando de mi recién adquirido número uno de Ozimandias ( before Watchmen ), cuando se ha acercado un numeroso grupo de turistas alemanas.
En un perfecto inglés, me han pedido las sillas sobrantes de mi mesa, a lo que contesté afirmativamente ( oxímoron alert) en mi correcto dominio de la lengua sajona.
Cual no sería mi sorpresa cuando vi que se sentaban a mi mesa entre chascarrillos y sonrisas. La soleada terraza estaba a rebosar, y mi mesa infrautilizada.
Tras las oportunas excusas y presentaciones, compartimos una divertida charla sobre la vida, el universo y todo lo demás. 42.
Ha sido un rato divertido, y sin duda, raro.
Por estas cosas me gusta esta ciudad.

Antes de que me envidieis, os diré que la más joven debía tener cerca de 60 años.